¿Desde cuando la queja está prohibida? No me refiero a la queja colectiva de la que tanto presumimos en las plazas de nuestra ciudad y de las que participo asiduamente. No las considero una queja sino un deber político como ciudadana. Me refiero a la queja individual y el rechazo que provoca en tus más cercanos. En lo feo que está quejarse porque todos tenemos problemas y no es necesario que hablemos de ellos constantemente. Aburrimos con nuestros problemas. Podemos tirarnos horas en la barra de un bar haciendo queja colectiva, pero cuando nadie habla de sus preocupaciones y malestares personales. Si alguien se atreve a hacerlo recibe una respuesta contundente que alude a una colectividad que en este caso no es real.
Yo estoy harta de no poder quejarme. Cansada del todos tenemos problemas. Me pregunto dónde quedaron los momentos de desahogo con amigos, familiares e incluso en ocasiones cuasi desconocidos.
Esto es una queja de la queja. Una metaqueja.
Lo que en me entristece es la evitación de la humanización. Nadie quiere saber que su semejante tiene miedo. Y mucho menos el origen de este porque quizá lo hagan suyo.
Quiero más valientes en el mundo
martes, 8 de octubre de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario