La gente miente. Es un hecho. Todos los días escucho mentiras, o las descubres sin querer. Sin ir más lejos, esta mañana, en la calle, un hombre mentía al teléfono móvil "estoy en un atasco, entrando en Alcorcón...". Mentira, estaba en la calle, cerca del centro de Madrid.
¿Por qué mentimos? ¿Qué beneficio sacamos de las mentiras?
Yo ya casi no miento, nunca he sido muy mentirosa, lo más mentiras pequeñas, piadosas, sobre todo enfocadas a que me dejaran en paz o en momentos en los que no me apetecía dar explicaciones. Yo soy más de callarme las cosas, no hablar de ellas si no me preguntan, técnicamente, no es una mentira.
Me propuse seriamente dejar de mentir hace unos años, la última vez que dije una mentira grande, y dolorosa, de la que a priori podía sacar algún tipo de beneficio y, por supuesto, no fue así. No hay día en que no me arrepienta.
Para saber mentir hay que tener memoria. No hay que dar por hecho que las palabras se las lleva el viento y quedan en el olvido porque hay quien las guarda en el subconsciente. Hace poco me contaron algo a solas. A los pocos días, esa conversación volvió, esta vez con más público y aunque el hecho en cuestión era el mismo, esta persona varió significativamente el modo en el que transcurrió. ¿Por qué lo hizo? ¿qué versión debo creer? teniendo en cuenta que el hecho era una buena noticia no tiene mucho sentido.
Hace poco releí la trilogía de Javier Marías Tu rostro mañana, en la que el tema principal es cómo nos descubrimos a través de lo que decimos y también callamos.
"Uno no debería contar nada nunca" comienza la novela "Calla, calla y sálvate" prosigue.
Callar es algo difícil, somo animales sociales en una sociedad de comunicación. Nos exponemos en redes sociales, los realitys shows copan los índices de audiencia por muy vergonzosos que sean, escribimos nuestro pensamientos al ciberespacio, como yo en este momento (aunque dudemos en que alguien los lea). Gritamos nuestra existencia a los cuatro vientos queriendo hacernos más importantes de lo que somos en realidad.
¿Nos salvamos si callamos? ¿O nuestros silencios descubren más de nosotros de lo que creemos?
Ahora, calla, o habla para siempre, lo que tengas que decir, dilo para siempre.