viernes, 2 de julio de 2010

Ella No-vió

Tiene 25 años no cumplidos y la vida hipotecada por culpa de una relación tóxica.
Lleva saliendo 5 años con llamémosle " el Kevin" (podría ser el Richard o el Miki, tanto da), un macarra poligonero que le está haciendo la vida imposible. La criatura tiene 28 añitos.
El Kevin no trabaja desde hace dos años, ni ganas que tiene de buscar un trabajo ni algo en lo que ocuparse " Es que no le llaman ni de los cursos del Inem" le disculpa ella, la realidad es que ni se ha pasado por una oficina del Inem en su vida.
Él la convenció para irse a vivir juntos, a casa de la madre de él (que se ha largado con su actual pareja) dejándoles la casa como una estercolera, arreglos que está pagando ella. En un momento determinado, "el Kevin" se cansó de ir andando y decidió que ella se tenía que sacar el carné de conducir, y luego comprarse un coche, por supuesto, se lo compraron (ella compró) a un colega del Kevin que les engañó (la engañó) como a un chino, pero al Kevin le da igual, ahora tienen un coche hipertuneado con pedales fosforitos que a él "le mola mazo".
Ella es su taxista, la que paga las facturas, y los vicios de él (que por cierto, no son pocos) la que limpia, cocina y hace la compra, y la que se encarga del zoológico que tienen en casa (2 perros, un gato, un conejo y no sé que bicho más).
El día 15 del mes ya se ha gastado el sueldo, sobreviven a base de tarjeta y préstamos que por supuesto pide y paga ella.
El Kevin se levanta a las 12 de la mañana, se pasa el día jugando a la Play y cuando esta desdichada se va a trabajar aprovecha para chatear con toda niña que se le pone a tiro, y si puede, se la beneficia.
Que ella es tonta, es evidente, por más que se le dice que así no puede seguir, que se está destrozando la vida, ella se empeña en seguir. Y lo hace porque no tiene nada más, ni amigos, una familia que no le hace demasiado caso ni espectativas de un futuro mejor. Él es su vida.
Ella dice que es su novio y que qué va a hacer. La propia palabra lo dice todo: novio = no- vió.
Ni vió, ni ve, ni verá lo que tiene encima.
Eso de que el amor es ciego (y sordo y mudo añadiría yo), va a ser verdad.

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